Cómo ejercitar los músculos de la cara

Por lo general, quien desea verse bien, suele enfocarse en trabajar el aspecto de su cuerpo. Es decir, procura tener el abdomen plano, los brazos firmes, las piernas bien definidas, unos glúteos redondeados y duros, un pecho firme y un cuello estilizado.

Sin embargo, la verdad es que, con el paso del tiempo, todo el cuerpo se va tornando flácido, pues la piel tiende a perder su elasticidad. En vista de esto, se hace necesario ejercitar cada parte de él, para lucir bien y tener un aspecto mucho más joven, tal es el caso del rostro.

De hecho, ¿de qué vale esforzarte por tener el cuerpo firme si tu cara está llena de arrugas? Algunos podrían pensar, erróneamente, que la única alternativa para acabar con las arrugas faciales, es la cirugía plástica. Pero, la verdad es que existen otras opciones. Una de ellas es el ejercicio.

Sí, recuerda que el rostro está compuesto de varios músculos y, por lo tanto, también es posible ejercitarlos. Lo único que tienes que hacer es realizar la rutina de entrenamiento apropiada.

Ahora bien, ¿qué sucede si no tienes ni la menor idea de cuál es? No te preocupes por eso, ya que te estaré indicando cuáles son los ejercicios que debes hacer para que tu nariz se vea más delgada, tus labios luzcan más gruesos y tu papada sea casi imperceptible. En realidad, estos ejercicios son un verdadero milagro, si no quieres someterte a una dolorosa intervención quirúrgica.

En vista de los excelentes resultados que obtendrás, vale la pena que los pongas en práctica, si te es posible, desde hoy mismo. Por eso, presta mucha atención, no te pierdas ningún detalle y, mientras lees, trata de ejecutar cada acción que te estaré indicando. Así tendrás la seguridad de contar con buenos resultados en breve.

Instrucciones para ejercitar los músculos de la cara

Para fortalecer los párpados superiores, debes hacer lo siguiente:

  1. Coloca los dedos medios entre las cejas, junto por encima del puente de la nariz.
  2. En cuanto a los dedos índices, estos deben ir en las esquinas exteriores de los ojos, haciendo presión ligeramente.
  3. Luego, debes mirar hacia arriba y contraer los párpados inferiores, tal como si fueras a llevarlos hacia la parte superior.
  4. La intensión es que puedas sentir con tus dedos el latido del músculo que se encuentra en la parte exterior del ojo.
  5. Después, deberás entrecerrar los ojos y relajar el músculo, de manera alterna, unas 10 veces seguidas. Hazlo mientras te concentras en las pulsaciones de los músculos.
  6. Finalmente, sostén la contracción del párpado inferior, mientras que aprietas los superiores, teniendo los ojos bien cerrados. Cuenta hasta 40 y relaja.

Para estirar la frente:

  1. Coloca ambos dedos índices en la frente, de forma paralela a las cejas.
  2. Desliza los dedos hacia las cejas y mira hacia arriba.
  3. Haz presión con tus dedos en la frente, tratando de empujar tus cejas hacia arriba.
  4. Sube las cejas y luego relájalas. Repite unas 10 veces.
  5. Luego, levanta las cejas y haz presión con tus dedos.
  6. Relaja los músculos y masajea las cejas con movimientos circulares.

Ejercicio para acortar la nariz:

  1. Lo primero que debes hacer es usar tu dedo índice para levantar la punta de la nariz hacia arriba.
  2. Luego, lleva el labio superior hacia abajo y lleva la nariz hacia esa misma dirección. Al hacerlo, vas a sentir como la punta de la nariz empuja tu dedo.
  3. Mantén esa misma posición durante un segundo.
  4. Relaja el labio y repite este mismo ejercicio unas 35 veces, procurando que la respiración sea suave.

Para darle forma al contorno de tus labios:

  1. Primeramente, debes apretar los labios, pero sin caer en el extremo de llegar a fruncirlos.
  2. Con tu dedo índice, golpea suavemente en medio de tus labios.
  3. Imagina que estás sosteniendo un lápiz con tu boca.
  4. Luego, quita el dedo de tus labios y mantenlos apretados hasta que sientas una leve sensación de ardor.
  5. Al instante, haz un movimiento pulsante con el dedo, justo en el centro de los labios y detente cuando hayas contado hasta 30.

Ejercicios para minimizar los pliegues nasolabiales:

  1. Separa tus labios como si estuvieses dibujando con ellos un óvalo alargado.
  2. Procura que el labio superior esté fuertemente apretado contra los dientes.
  3. Pasa tus dedos desde la esquina de la boca hacia los lados de la nariz. Hazlo hacia arriba y luego hacia abajo.
  4. Repite el mismo movimiento hasta que sientas una leve sensación de ardor.
  5. Luego, realiza movimientos pulsantes con tu dedo índice hacia arriba y hacia abajo, rápidamente contando hasta 30.

Para adelgazar la cara:

  1. Abre la boca y lleva los labios hacia la parte de adentro de la boca.
  2. Coloca tus manos en ambos lados de la mandíbula y desliza lentamente hacia arriba.
  3. Mantén esta misma posición hasta que sientas ardor en ambos lados de la cara.
  4. Finalmente, levanta ambos brazos por encima de tu cabeza y mantén esa posición mientras cuentas hasta 30.

¿Que necesitas para ejercitar los músculos de la cara?

En realidad, para hacer estos ejercicios no necesitas de herramientas u objetos que te ayuden. Bastará con tus manos y tus dedos para realizarlos con éxito.

Por supuesto, es necesario que apliques presión en los puntos que te he indicado y que coloques tus dedos en el lugar correcto. Solo así, podrás obtener los resultados que tanto deseas.

Cabe destacar que, algunos de estos ejercicios, puedes hacerlos sentado o acostado. Es decir, como te sientas más cómodo.

Consejos para ejercitar los músculos de la cara

Antes de comenzar a realizar estos ejercicios, la recomendación es que te sientes derecho y mantengas el estómago apretado, al igual que los músculos de la parte superior de las piernas y de los glúteos. De esta forma, podrás concentrarte en los músculos faciales que vas a trabajar.

Al trabajar los músculos es necesario que experimentes una sensación de ardor, palpitaciones y vibraciones, solo así sabrás que estás realizando el ejercicio de manera eficaz.

Cuando ejercitas los músculos faciales, tus dedos cumplen el mismo papel de unas pesas al proporcionar la rigidez que se necesita para que el músculo pueda trabajar de forma más activa.

 

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