Muchas veces damos por sentado lo perfectamente diseñado que está nuestro cuerpo humano. Basta con darle un vistazo a nuestras manos para comprender que sin ellas todo sería mucho más difícil.

De hecho, hasta un simple dedo es importante en nuestro organismo. Cada parte de nosotros está colocado allí con un propósito definido. No simplemente por azar, como lo quieren hacer ver algunos simpatizantes de teorías evolucionistas.

Tan solo imaginemos cómo sería nuestra vida si no tuviéramos ojos, si todo nos supiera igual, si nada más pudiéramos ver en blanco y negro o cosas similares. Realmente podríamos continuar viviendo pero, ¿disfrutaríamos igual de la vida? Probablemente no. Así que esto nos deja ver que estamos maravillosamente hechos.

Sin embargo, en ocasiones estamos inconformes con alguna parte de nuestro cuerpo. Por ejemplo, quisiéramos tener más glúteos, las piernas más definidas, bíceps más fuertes y gruesos, bustos más firmes. Si lo pensamos detenidamente, todas estas características están relacionadas con nuestros músculos.

Por lo general, al pensar en los músculos, los asociamos con la fuerza y ciertamente sí tiene que ver con ello. Sin embargo, no es lo único que pueden hacer. Los músculos son responsables de otras funciones de nuestro cuerpo.

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Por ese motivo, a fin de tratarlo lo mejor posible, estaremos hablando de cómo funciona el sistema muscular del cuerpo humano. Si conoces cómo funciona esta gran maquinaria, entonces podrás estar al tanto de qué evitar y qué hacer para que se mantenga en las mejores condiciones posibles.

Así que no puedes dejar de leer este artículo. El cual está dedicado a nuestro sistema muscular y cada una de las funciones de las que es responsable. Al finalizar la lectura, te sentirás agradecido por este maravilloso regalo que has recibido y, como tal, querrás cuidarlo bien.

Instrucciones para el sistema muscular

Los músculos son un tejido el cual está formado por fibras cilíndricas que, al mismo tiempo, están formadas por filamentos que pueden ser delgados o gruesos.

Estas fibras se encuentran posicionadas unas al lado de las otras y están unidas por un tejido conectivo. Estos, a su vez, forman los tendones que se encargan de mantener unidos los músculos de los huesos. Este tipo de tendón recibe el nombre de tendón de origen.

Sin embargo, no todos los músculos están unidos por los tendones. Algunos lo están gracias a otros músculos o incluso por la piel, como es el caso de los músculos de la cara.

Además, los tendones son los que tienen la fuerza de contracción del músculo y tiran de él para poder crear movimiento y dar estabilidad a las articulaciones o a la unión de los huesos.

Podemos dividir el funcionamiento de nuestro sistema muscular en tres procesos: Uno voluntario, otro involuntario y finalmente, uno autónomo.

En nuestro cuerpo podemos encontrar los músculos esqueléticos, los cuales se adhieren a nuestros huesos y se mueven ya sea de manera voluntaria o por reflejo. Por eso, cuando estamos sentados y nos golpean suavemente la rodilla, solemos hacer un movimiento involuntario de levantamiento de la pierna al que llaman Reflejo.

Estos músculos son los que te ayudan a realizar movimientos que te mantienen con vida. Por ejemplo: Caminar, correr, tomar algo con la mano, mover objetos, levantar algún peso, realizar un deporte, cocinar, pararte de la cama, etc. Sin los músculos esqueléticos nada de esto sería posible.

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Estos movimientos se producen gracias a los tipos de fibras que lo componen:

  • Primeramente tenemos la fibra nerviosa o fibra de tipo 1, estas son las responsables de provocar una contracción rápida pero de poca resistencia, debido a la energía que se encuentra almacenada en las mitocondrias.
  • Por otra parte, está la fibra muscular o fibra de tipo 2 la cual, por el contrario, proporciona una contracción lenta pero de alta resistencia, debido a que tienen la capacidad de almacenar mucha cantidad energía.

En nuestro organismo también se encuentran el músculo cardíaco el cual, como su nombre bien lo indica, solo se encuentra en el corazón. Este posee características mixtas, podríamos decir que se trata de la unión de los rasgos de los músculos lisos y los esqueléticos, a fin de generar el particular ritmo cardíaco.

Puesto que el corazón nunca se detiene, las células de sus fibras contienen más mitocondrias para poder asegurar su resistencia. Además, contienen células marcapasos, las cuales se encargan de coordinar el ritmo cardíaco.

Por último podríamos nombrar los músculos lisos. Este tipo de músculo es de contracción automática. Está compuesto por todo el sistema digestivo. Gracias a este músculo, nuestro cuerpo es capaz de transportar el alimento por todo el aparato digestivo, absorber los nutrientes y provocar las contracciones para que el material de desecho sea expulsado del cuerpo en forma de heces fecales.

De manera que, todo el organismo, está conformado por unos 600 músculos y unos 1200 tendones. Debido a esto, conforman el 40% del peso total de nuestro cuerpo. Claro, este porcentaje puede variar dependiendo de la actividad física que realicemos y de la dieta que tengamos.

¿Que necesitas para el sistema muscular?

Como ya lo hemos señalado anteriormente, el funcionamiento de los músculos se da por medio de la contracción o la relajación de las fibras musculares. Si estas se relajan, el músculo se alarga y produce movimiento. Por otra parte, si las fibras se contraen, el músculo se acorta.

El movimiento por alargamiento se produce de dos maneras: La primera, de forma voluntaria, debido a indicaciones que proporcionan las neuronas motoras y la segunda, de manera involuntaria, las cuales llevan al funcionamiento de los distintos órganos y hasta los reflejos del cuerpo humano.

Es bien sabido que los músculos necesitan actividad a fin de mantener sus fibras en estado saludable. Pero, ¿qué sucede cuando hay ausencia de actividad?… Se produce la hipertrofia. En otras palabras, los músculos se atrofian y se pierde masa muscular.

Lo contrario también es cierto, cuando exponen nuestros músculos a mucho esfuerzo, estos se hipertrofian. Es decir, crecen las células musculares y, por lo tanto, las fibras musculares aumentan considerablemente de tamaño.

Tal como una orquesta musical, nuestro sistema muscular trabaja en perfecta armonía con el resto del cuerpo humano. Gracias a la actividad motriz de los músculos, es posible que funcione nuestro corazón. Pero no solo eso, sino también los vasos sanguíneos y linfáticos, los pulmones, el estómago, la vejiga, el útero, los intestinos, etc.

Por otra parte, gracias al sistema muscular podemos tener estabilidad en nuestro cuerpo, ya que se encarga de controlar el equilibrio en todo lo que llevemos a cabo. Además, es el responsable de expresar nuestras emociones por medio de la gesticulación de los músculos faciales.

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El sistema muscular también está estrechamente relacionado con el sistema nervioso, ya que no solo nos permite movernos de manera voluntaria, también se encarga de proteger nuestro organismo al aumentar su temperatura para producir calor.

Por ejemplo, cuando tiritamos al tener frío, es porque el sistema nervioso indica que la temperatura se encuentra descendiendo, así los músculos comienzan a contraerse para producir calor en respuesta.

También es importante indicar que el sistema muscular, junto con el nervioso, el óseo y el articular, componen el sistema motor.

Consejos para el sistema muscular

En vista de la importancia que tiene nuestro sistema muscular, debemos estar al tanto sobre la manera correcta de cuidarlo, ¿cómo podemos hacerlo?… Una manera de lograr tener músculos sanos es manteniendo una dieta equilibrada.

Esto quiere decir que debes limitar el consumo de alimentos altos en grasas, ya que estos generan sobrepeso. Cuando esto sucede, agregas a los músculos tensión extra, lo cual hace más propensa la posibilidad de un desgarre muscular, entre otras muchas situaciones negativas.

Los alimentos ricos en potasio ayudan en la prevención de los calambres y contracturas musculares. Algunos de estos alimentos son las bananas, las ciruelas y las nueces.

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Por otra parte, los alimentos ricos en hierro y calcio, te ayudarán a mantener las fibras musculares en buen estado. Algunos de los alimentos con estas propiedades son los vegetales verdes como la acelga, la espinaca, el berro, el brócoli, etc.

Además, debes vigilar la cantidad de agua que bebes. Ya que las posibilidades de sufrir un calambre aumentan cuando estás deshidratado. Existen bebidas que contribuyen a la deshidratación como la cafeína y el alcohol. Recuerda que lo único que de verdad calma la sed es el agua.

No puedes olvidar integrar a tu vida una rutina de ejercicios. Esto debes hacerlo todos los días, ya que obtendrás muchos beneficios. Por ejemplo, fortalecerás los músculos, incrementarás la circulación sanguínea, serás más ágil y mejorará tu respiración.

Mientras más fuertes estén los músculos, más protegidos estarán los huesos. De manera que las posibilidades de una fractura, se reducen en gran considerablemente. Puede que, como ahora eres joven, no le prestes mucha atención a esto. Sin embargo, a medida que pasan los años, se hace mucho más apremiante evitar las caídas, ya que podrían traer graves consecuencias para ti.

Por ello, lo mejor que puedes hacer es mantenerte activo, así mejorarás tu calidad de vida. Al prestar atención a estas sugerencias, de seguro protegerás tu sistema muscular, lo mantendrás sano y notarás que tu salud mejorará. A la final, eso es lo que más deseamos… Gozar de buena salud.

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