El rappel es una maniobra básica usada para descender por todo tipo de paredes, muros y superficies verticales, como las que se pueden encontrar cuando se practica el montañismo, la espeleología y en toda clase de acciones de rescate en territorio escarpado, con desniveles y de altura, ya en terrenos naturales como en los creados por el ser humano, como en ciudades, fábricas, depósitos, etc.

Fundamentalmente, se utilizan un arnés, una soga y una pieza llamada descensor, junto a otro equipo auxiliar, los cuales, manejados con destreza, habilidad y experiencia, permiten sortear cualquier precipicio o similar con una facilidad relativa. El equipo puede variar dependiendo del ámbito al que se aplique la maniobra, sea cual sea de los anteriormente citados u otros, como puede ser el militar.

El objetivo es descender de un lugar en altura al que hemos llegado por distintos medios, ya sea en una escalada de alpinismo, una oquedad vertical que se abre cuando se explora una cueva subterránea, una edificación de gran altura incendiada a la que se ha llegado en helicóptero para luego bajar hasta un piso para rescatar a unos vecinos. Son situaciones en las que no se puede bajar a pie, destrepando como se dice en este mundo. Pero hay que tener en cuenta que es preferible realizar un rappel seguro en cualquier caso a una bajada a pie, pero es mejor destrepar con cuidado a un rappel precario. Te mostramos unas indicaciones sobre cómo practicar rappel.

¿Que necesitas para practicar rappel?

  • Cuerdas
  • Cordines
  • Mosquetones
  • Descensor
  • Cabo de seguridad
  • Arnés
  • Guantes
  • Casco

Cómo practicar rappel

Instrucciones para practicar rappel

  1. El equipo. El equipo necesario para el ejercicio del rappel puede variar con respecto al tipo de superficie vertical sobre la que se trabaja y a la altura a abordar. Lo que sí es imprescindible es un arnés con el que sujetar el cuerpo, un descensor con el que se hace un bucle con la cuerda y la frena a voluntad, una cuerda, un cabo de seguridad y un mosquetón o anillo de metal con seguro, además de guantes resistentes para no lesionarse las manos y un casco para resistir golpes de rocas que puedan caer, golpes contra la pared o posibles caídas contra el suelo.
  2. La maniobra. La técnica del rappel se basa en que la persona fije varios anclajes en la zona desde la que se va a descolgar. En esos anclajes pasará una cuerda que a su vez enganchará con mosquetones y cabos de seguridad a los arneses que sujetan su cuerpo. La cuerda debe pasar por una pieza metálica, el descensor, que sirve para bloquear la cuerda según se va bajando, poco a poco, mientras se va “caminando” en vertical por la pared por la que se va descendiendo. Existen sistemas y cordajes tanto individuales como colectivos para que varias personas desciendan simultáneamente.
  3. El anclaje. Debería haber varios puntos de anclaje en la piedra , o en su defecto, si sólo hay un punto de anclaje, que sea muy robusto, como un árbol, una columna o algo pesado. La cuerda se puede proteger con diversos materiales y revestimientos para que no se corte o desgaste, como los cordines o cintas tubulares, siempre aplicando el principio de redundancia, algo básico en el rappel, que significa que más es mejor, es decir, clavando varios cordines.Cómo practicar rappel
  4. El descensor. El sistema de descenso, la pieza denominada descensor que se aplica a la cuerda de bajada tiene que ser el apropiado para la pared a descender, pues hay distintos modelos, como el shunt, y diferentes formas de nudos, como el nudo prusik, o el machard. Para rapeles largos hay otros sistemas, con palanca, autoblocantes… Por otro lado, si la cuerda está mojada o semicongelada, podría causar que la mano que la agarra se resbale, ocasionando un riesgo que puede ser importante.
  5. El arnés. Este es un artículo clave en la seguridad de quien hace rappel. Está formado por cintas anchas que sujetan y rodean el tronco y su punto más resistente es el anillo ventral. Sin embargo, debido a estar sometido a los mayores desgastes, es también uno de los más expuestos a fallos. Para evitarlo, se debe conectar el descensor y el sistema de autoseguro en sitios distintos del arnés, pero el autoseguro sólo puede ir enganchado a la parte del vientre del arnés.
  6. La cuerda. Una vez que se ha completado el descenso, se trata de recuperar la cuerda, por lo que no se podrá anudar al anclaje. Si se hace, todo será más seguro, pero la cuerda no se podrá recuperar. Para mayor seguridad, siempre es buena idea el uso de dos cuerdas. Hay que tratar de que la cuerda no roce con cantos filosos que la puedan erosionar o cortar. Si se pasa por un lugar que es inevitable ese roce, hay que procurar colocar debajo de la cuerda un protector específico, o una manta o alguna prenda. Y es básico repasar el equipo antes de salir a hacer rappel, o tras haberlo hecho, y desechar una cuerda con cortes o roces. También es muy importante el uso de guantes para evitar las quemazones y lesiones en las manos, algo esencial para hacer rappel de forma segura.
  7. La mochila. Si se lleva una mochila pesada, no se debe llevar a la espalda, dado que desequilibrará al deportista, empujándole hacia atrás, lo que le obligará a ejercer más fuerza y tensión para mantenerse en posición. Es mejor dejar que cuelgue del arnés con una cinta o cordín, por debajo de las ingles.

Consejos para practicar rappel

  • El rappel es una actividad de gran riesgo de accidentes graves y de muertes, incluso para los deportistas más experimentados. No se debe intentar aprender por uno mismo, a solas, si no de mano de la enseñanza de un profesor experimentado.
  • Jamás se debe practicar este deporte en solitario, sino en compañía de otros, a ser posible, con más práctica que uno. Si ocurre algún accidente, será más factible sobrevivir a él.
  • El principio de redundancia es básico en la práctica del rappel. Es decir, es mejor dos cuerdas que una, dos o tres puntos de anclaje que uno. Todo es más seguro si es plural, y es básico redundar en todos los elementos que aporten seguridad.

Cómo practicar rappel

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