La bicicleta es uno de los medios de transporte más utilizados en las grandes ciudades. Permite desplazarse de forma cómoda y evitar posibles atascos. Además, también permite reducir la contaminación respecto a los coches y las motos, entre otros, y es una forma de fomentar unos hábitos de vida saludables entre toda la población y la práctica deportiva totalmente sana.

Usos principales de la bicicleta

Este tipo de transporte fue inventado por el alemán Karl von Drais el año 1817. Desde el siglo XIX, la bicicleta ha ido adoptando diferentes usos que explicaremos a continuación. El principal es es el medio de desplazamiento en las grandes ciudades. Ante la incremente destrucción de la capa de ozono por las emisiones crecientes de dióxido de carbono, con procedencia de los medios de transporte tradicionales, cada vez son más los que se apuntan a esta nueva moda verde y usan la bicicleta en lugar del coche o la moto. Para ello, existen diferentes tipos de bicicleta aunque la más utilizada es la que permite plegarse y usa un tipo de rueda lisa y de poco grosor. De hecho, las grandes ciudades también permiten a los ciudadanos alquilar bicicletas a las autoridades locales pagando un canon anual pequeño y que permite usos ilimitados. Todas las medidas son pocas para rebajar los altos niveles de contaminación.

Además de utilizarla para completar nuestros recorridos cotidianos, la bicicleta también se usa como hobbie y como actividad social con amigos o familia, entre otros. Cada vez son más los grupos que aprovechan las épocas de buen tiempo para realizar diferentes salidas a lugares entrañables y finalizar con una buena comida para celebrar la jornada. En este tipo de bicicletas se suelen incorporar alforjas y formas de llevar equipaje. Al necesitarse mayor velocidad, las ruedas suelen ser de mayor diámetro. En relación con ello, las bicicletas también tienen un uso recreativo. De hecho, se considera que uno de los primeros parámetros que indica que un niño está empezando a crecer es cuando es capaz de montar en bici sin usar cuatro ruedas. Por ello, no es de extrañar que muchos padres se lleven a sus hijos al parque para dar una vuelta en bicicleta, después de pintar la bici, y de paso, empezar a enseñarles a dar dicho paso.

A pesar que la mayoría de estos usos implican una práctica deportiva, cada vez son más los que utilizan la bicicleta como principal medio para quemar calorías y realizar deporte, ya sea por carretera, montaña o a nivel estático en los centros deportivos. El objetivo no es otro que mantenerse en una buena forma física y quemar grasa. De hecho, se calcula que a una intensidad media se puede llegar a perder unas 350 calorías, que pueden llegar hasta las 600 a medida que se aumente la intensidad. Para ello, solo es necesario realizar ejercicio durante un mínimo de 20 minutos para iniciar la pérdida de grasa. Si esto lo acompañamos con una dieta equilibrada y saludable, nuestro cuerpo lo agradecerá enormemente. El extremo de la práctica deportiva es la competición. Muchos optan por competir en carreras de ciclismo ya sea a nivel de carretera o montaña. En esta disciplina se necesita conseguir que llegue una gran cantidad de oxígeno hasta la sangre para poder conseguir una buena carencia durante las largas horas que dure cada etapa. Además, el equipo juega un papel muy importante ya que influyen en el ritmo del líder y los rebufos. En estos casos, sí que es necesario elegir el tipo correcto de bicicleta en función de la disciplina. También existen las denominadas bicicletas con motor.

Ventajas de ir en bicicleta

Con todo, ir en bicicleta ofrece grandes ventajas respecto a no hacerlo. Para empezar, proporciona un enorme ahorro económico. El gasto mecánico que provoca coger la bici es mucho menor que el de un coche o una moto. Cuando cogemos nuestro vehículo motorizado, gastamos gasolina, además de todas las partes mecánicas del coche que sufren un desgaste y que deberemos reparar una vez llegue el momento. Con bicicleta, en cambio, no se gasta ningún tipo de carburante y la vida útil es mucho más larga respecto al coche o a la moto debido a la simplificación en su construcción.

La mejora en salud también es evidente. Ir en bicicleta supone una práctica deportiva intrínseca muy importante y de la que pocos se dan cuenta. Ir en bicicleta cada día puede suponer realizar un mínimo de 50 kilómetros a la semana. La mayoría de estudios indican que por cada euro que se invierte en deporte se ahorran tres en sanidad. Por ello, realizar deporte también lleva a una consecuencia directa de un ahorro económico realmente claro.

Ir en bicicleta, por otra parte, también contribuye a un mundo verde. Por ello, es necesario promover el uso de los transportes alternativos si realmente se quiere reducir la emisión de sustancias contaminantes a la capa de ozono. Limitar el uso del coche a lo estrictamente necesario y apostar por la bicicleta ayudará a contar con ciudades más descongestionadas y, a su vez, más limpias. Incluso, este tipo de prácticas provocan un ahorro en tiempo. Un estudio comprobó, en un radio urbano de tres kilómetros, cuánto tardaba en recorrerla un coche, un autobús y una bicicleta y para sorpresa de muchos la bici fue el que lo completó en un tiempo menor.

Contraindicaciones que puede provocar la bicicleta

Pese a que la bicicleta cuenta con enormes ventajas para el cuerpo humano, también cuenta con algunas pequeñas contraindicaciones que deberían conocerse previamente. Una de las más curiosas es que su aportación no resulta nada favorecedora al desarrollo de una correcta vida sexual de las personas. Algunos estudios científicos han concluido que tiene consecuencias negativas para los dos sexos. Para los hombres, la práctica prolongada puede llegar a provocar problemas de erección, mientras que en las mujeres puede tener como consecuencia perder sensibilidad genital, algo que afecte al placer sexual. Sin embargo, tampoco hay que ser alarmistas ya que es más propio de profesionales que recorren grandes distancias subidos en su sillín que no de las personas aficionadas.

Los excesos nunca son buenos, y en el caso del deporte, tampoco. Por tanto, hay que saber ponerse un máximo pese a la enorme afición a la bici que podamos llegar a tener. Esto ha de ser especialmente nuestro principio número uno si contamos con algunos problemas físicos de rodillas como la artrosis. Los médicos recomiendan la práctica deportiva pero nunca el sobreentrenamiento. Es tan importante realizar deporte regularmente como también poder descansar. A la hora de montar en bicicleta, la elección del sillín también será especialmente importante, y más, con lesiones en nuestro cuerpo. No corremos como profesionales y, por tanto, no necesitamos un sillín que sea tremendamente aerodinámico y nos permita ir mucho más rápido de lo habitual y, a la postre, mejorar nuestras marcas personales. Puede parecer muy bonito pero esto puede conllevar posibles problemas físicos en el futuro que puedan lastrar nuestro cuerpo.

Con todo, montar en bicicleta cuenta con enormes ventajas para nuestro cuerpo a nivel físico, económico y ecológico pero debemos usar la cabeza. Planificar muy bien sus usos para evitar que estas ventajas que parecen muy bonitas se puedan convertir en nuestra peor pesadilla. Usa la bicicleta, pero primero usa la cabeza.

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